domingo, 22 de abril de 2018

El año de Svanberg

Para triunfar en la élite futbolística, además de tener talento hay que tener suerte. Es complicado subir las escaleras del trampolín pero no lo es menos realizar un salto digno y sobre todo caer bien en el agua, sin remojar a todo el público. Por ahora la carrera de Mattias Svanberg (1999) va por buen camino, ha conseguido alcanzar el futbol profesional y llamar la atención a un buen puñado de scouts de Allsvenskan mientras iba metiendo la cabeza durante los dos últimos campeonatos del Malmö.


Svanberg es natural de la provincia de Escania, la más meridional de Suecia, en la que ha jugado desde pequeño. Firmó por los “di blåe” con 14 años y apenas dos años después consiguió debutar en un gigante en pleno apogeo, algo nada fácil y seguramente por eso lo tuvo que hacer en una posición en la que pese a mostrarse cómodo no parece la ideal para sus caracteristicas. Tanto Allan Kuhn como el año pasado Magnus Pehrsson, han contado con él como un jugador de banda donde le daba respiro a otra “rara avis”, Erdal Rakip.

Porque el joven Mattias tiene las caracteristicas de un buen mediocentro, técnica con el balón para moverlo adecuadamente tanto en largo como en corto pero también una arrancada que le permitía superar a los rivales con lo que no se encontraba incomodo más cerca de la banda, dejando los deberes de abrir el campo al lateral de su costado. Pero el mercado inviernal ha supuesto un cambio para él, las ventas de Rakip y Christiansen al extranjero han dejado un hueco en la medular del Malmö que parece representar la oportunidad ideal para que se asiente en la élite del fútbol sueco.

Su comienzo como mediocentro titular no está siendo todo lo brillante que se esperaría, pero el equipo tampoco está ayudando. La falta de Bachirou está dejando en evidencia una escasa intensidad defensiva y todavía no ha mostrado el recorrido que tenía AC. Pero no obstante es evidente el paso adelante que Svanberg está dando en la jerarquía del equipo siendo el encargado de la mayor parte del balón parado, lo que unido a una proliferación de sus disparos desde la frontal están confirmando la característica donde más destaca, su golpeo con la pierna derecha.

Fijo en la sub'21 sueca -siendo de una generación mucho más joven- donde también ha pasado de la banda al centro, se ha presentado como uno de los proyectos más solidos del fútbol nórdico en la sala de máquinas. Todavía falta ver como Mattias entra en el agua, pero la ascensión, el salto y los tirabuzones parecen estar bien ejecutados, por lo que todo apunta que tiene el triunfo en su mano.
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