lunes, 26 de febrero de 2018

La vía nórdica de La Liga

Tradicionalmente el fútbol nórdico ha estado influido por dos concepciones de entender el fútbol. La más fuerte ha sido la del fútbol inglés que colonizó Suecia y Noruega con su famoso “kick and rush” que potenciaba las cualidades de los robustos jugadores nórdicos, a la par que minimizaba sus carencias técnicas y tácticas. En el otro lado, los daneses siempre han tirado por la vía neerlandesa. Un fútbol más parecido al que se practicaba en España y aunque la diferencia cultural entre ambos países siempre dificultó el trasvase de jugadores entre ambos países, es innegable que es una cuna de talento futbolístico.
De esto se dieron cuenta hace unos pocos años en Vigo, con la presencia de Miguel Torrecilla en su dirección deportiva. Lo que abrió una vía que mantuvo Felipe Miñambres cuando el director deportivo salmantino se fue a Heliópolis. Desde entonces han desembarcado un buen puñado de jugadores con un porcentaje de éxito bastante alto, que ha confirmado que el mercado nórdico es un nicho al que merece la pena acudir sin que ello te exija un potencial económico importante.

La veda en el equipo gallego se abrió en 2012 con Krohn-Dehli, que llegó siendo como extremo a club vigués y salió tres temporadas más tarde -con destino Sevilla- como uno de los mejores interiores de La Liga. Y aunque posteriormente las lesiones le han lastrado, cuesta entenderlo como un mal fichaje tras mostrar una técnica con balón a la altura de las exigencias.

La siguiente aventura nórdica del Celta llegó tras la victoria de Suecia en el Europeo U21 de 2015 “pescando” libre aunque con su correspondiente ficha que lo compensaba, a uno de los mejores jugadores del torneo. El sueco John Guidetti nunca se ha sentido importante en Vigo, pero siempre ha dejado muestras de un potencial más que suficiente. Junto a él llegó Daniel Wass estaba siendo un jugador de gran polivalencia en el Evian francés, algo que traslado a Vigo para recoger el testigo de su compañero de selección Krohn-Dehli.

La marcha de Torrecilla de la secretaría técnica del Celta no significó que en Vigo se olvidasen del mercado danés y firmaron al mejor jugador del campeonato. Un Pione Sisto que una vez estabilizó su juego, se ha convertido en uno de los máximos asistentes del campeonato. Un proceso de adaptación que está realizando Andrew Hjulsager (actualmente cedido en Granada) pero que pese a todo ha enseñado alguna virtud como en la última jornada de la pasada temporada con un soberbio gol desde fuera del área.  Mientras que en su aventura bética, Torrecilla volvió a mirar a Brondby para reforzar un lateral zurdo del que Riza Durmisi se ha adueñado demostrando ser capaz de contrarrestar el salto de calidad entre ambas ligas.

Por su parte, el pasado verano Miñambres prosiguió con su scouting de la Superliga danesa para pescar a dos de las piezas que más habían sobresalido en el bisoño Nordsjaelland. Emre Mor, que había pasado casi un año en blanco en Dortmund tras ser la sensación danesa en 2016, se unió a última hora a un Stanislav Lobotka que se dio a conocer al público general en el último Europeo U21, pero que simplemente prosiguió con la excelente forma de sacar el balón que había mostrado en Farum.

Así, se completa un historial con muchos más aciertos que fallos y que a un precio de lo más asequible podrá tener continuidad con nombres como Saman Ghoddos, Ken Seman, Mathias Jensen o Christian Nørgaard parecen representar un segmento del mercado digno de seguimiento para las principales ligas europeas
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