Recuperar la grandeza

El tiempo pasa inexorablemente. No hace tanto, concretamente 6 años, que Ole Gunnar Solskjaer firmó su regreso como entrenador a Molde para convertirse en la pieza clave que modernizaría el club por completo y le daría dos de sus tres títulos de campeón noruego. Pero aunque Skullerud logró estirar el chicle la temporada posteriormente a su marcha, en el Aker Stadium nunca han vuelto a tener un equipo tan sólido como aquel, pese a lo que le costaba iniciar las temporadas. Con su regreso a finales de 2015, en Molde se ilusionaron con volver a vivir las noches de gloria que pese a estar tan cerca en el tiempo, la realidad las colocaba tan lejanas. Pero todo lleva su tiempo, como les demostró un 2016 con más sombras que luces.


Quizás por eso, ha decidido comenzar por darle una entidad a su Molde para crecer a partir de un punto de apoyo. Y ese punto de apoyo es una fortaleza defensiva que no encontró durante toda la temporada pasada. Para ello, hace un mes que cambió el clásico 4-4-2 por una defensa con tres centrales y dos carrileros que le ha permitido reducir el número de tiros concedidos y goles encajados de manera considerable pese a no contar con las piezas más adecuadas. Un esquema que lleva la marca de Mark Dempsey -compañero de banquillo de Solskjaer en varios banquillos- que regresó a Molde en invierno tras dar un salto de calidad con Haugesund durante la pasada temporada.

El cambio más considerable de esta modificación ha sido en la posición de Babacar Sarr, que se ha retrasado desde la medular al centro de la defensa, lo que le ha servido para realzar cualidades de fuerza y colocación a la par que tapaba las carencias con el balón del senegalés. Formando una fornida zaga junto a Gabrielsen y Toivio que con la presión baja que practica su equipo se sienten como peces en el agua con unicamente distancias cortas que defender.

Justo lo contrario que ha sucedido en el carril zurdo, donde la marcha de Per Egil Flo ha dejado un hueco que sigue sin llenarse a pesar de las muchas probaturas. Aunque en este punto merece una mención la polivalencia de un centro del campo bastante efectivo para lanzar a los delanteros y tan joven como moldeable, que está haciendo lo posible por ocultar esa carencia junto a Ole Martin Rindarøy (hermano pequeño de Knut Olav).

Pero las buenas noticias vuelven cuando se habla de la parte ofensiva, la única que vive en campo contrario en la disposición de Solskjaer. Sin una referencia en punta, los retornos de a Noruega de Björn Sigurðarson y Fredrik Brustad han servido para  observar su progresión en el extranjero. Ambos son delanteros felices de recibir al espacio, sin que nada ni nadie este todo el rato pendiente de ellos. De correr y entrar en el área como un tropel que en el caso del islandés, le ha servido para sumar cinco goles en los cuatro partidos disputados con dicha formación. Un perfil al que se adapta también Sander Svendsen

Por ahora son solo 10 puntos en las últimas cuatro jornadas -incluyendo una lección futbolística en el último derby de Møre og Romsdal-, pero perfectamente podría ser el punto de inflexión para un Molde que busca un discurso para volver a ser grande.


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