miércoles, 28 de junio de 2017

Demasiadas expectativas


Suecia llegó a tierras polacas con la vitola de actual campeón tras dar la sorpresa hace dos años en la República Checa. Esta sub’21 no contaba con nombres que hubiesen aparecido en el panorama europeo como Guidetti o Lewicki, el mediocentro que había dejado pinceladas con el Malmö en Champions League. De aquella convocatoria repetían Kristoffer Olsson y Simon Tibbling, aunque solo el jugador del Groningen tuvo protagonismo. Pero pese a todo, la generación sueca de 1994-95 había firmado una excelente fase de clasificación donde había terminado como líder invicto de un grupo que contenía a España y Croacia.

En el sorteo, caer en el grupo del anfitrión le otorgó la posibilidad de evitar a alemanes y portugueses, siendo los ingleses el rival con mayor potencial del grupo. Aunque todavía no sabían que el grupo guardaba a la revelación del torneo, Eslovaquía.


Inglaterra 0-0 Suecia

El debut frente a los Young Lions, el último equipo que había conseguido vencerles en partido oficial, comenzó con un inicio potente de los ingleses que obligaron a Suecia a replegar hacía su portería y hacer valer un potencial físico superior de la defensa. Tanto Une Larsson como, sobre todo, Dagerstål consiguieron dominar los centros laterales en los que los ingleses basaban su ofensiva con las incorporaciones de Holgate. Algo que comenzó a decrecer con el paso de los minutos y la aparición de Cibicki en ataque, que retrasando su posición para recibir entre líneas enemigas, fue equilibrando el partido sin llegar a decantarlo para ningún lado.

Los ingleses con más balón fueron demasiado planos a la hora de tratar encontrar una vía de entrada hacia la portería de Cajtoft, mientras que en la recta final, Walqvist se encontró con la oportunidad de cambiarlo todo cuando Chilwell le arrolló en una acción sin aparente peligro, pero sorprendentemente fue el lateral del Norrköping quién lo lanzó para que Pickford lo detuviese tras no vencerse hacía ningún costado.


Polonia 2-2 Suecia

Con la novedad de Strandberg por Engvall en punta, ante los polacos el partido inició con la misma dinámica que el inicial de los anfitriones -conscientes de sus debilidades- salieron volcados a una portería rival que encajó a los pocos minutos tras una mala salida al corte de Dagerstål. Polonia trataba de imponer un ritmo vertiginoso que escondiese sus carencias, dando prioridad a unas facultades que sí poseía. Pero los suecos tenía a Olsson. Y cuando el mediocentro de AIK consiguió mantener la posesión, la portería rival comenzó a aparecer a pesar de que los errores con la pelota predominaban.

No hizo falta que Suecia mandase claramente en el partido para que el marcador cambiase de dueño, ya que los errores de la defensa local permitieron a Strandberg y Une Larsson darle la vuelta al marcador antes del minuto 45. En el segundo tiempo, Dorna trató de recuperar el mando con la única receta que le había servido hasta el momento en el torneo, el corazón y las piernas de un banquillo que revitalizó las fuerzas con las que afrontar el último tercio de partido. Aunque pese a todo, entre Olsson, Engvall y Cibicki parecían estar más cerca de una sentencia que nunca llegó. Algo que terminó penalizando cuando Dagerstål redondeo un partido realmente flojo, consecuencia de que el juego bajo de altura respecto al primer partido, cometiendo un penalti en el descuento que dejó la clasificación casi imposible.


Eslovaquia 3-0 Suecia

El partido ante la que estaba siendo la revelación del torneo fue el enfrentamiento entre un equipo que buscaba y creía en la clasificación (una Eslovaquia que estuvo a un gol de las semifinales) y otro que nunca creyó en sus posibilidades. La zona izquierda de la defensa cambio por completo, pero desde el primer momento donde Chrien adelantó a los centroeuropeos tras un fallo de Walqvist se vieron las diferencias de motivación. Fue un monologo de un equipo liderado por el mediocentro del Nordsjaelland -Lobotka- quería y buscaba la pelota sin descanso, moviéndolo con extrema facilidad. Así doblaría la ventaja en el marcador y acabaría con las esperanzas suecas. En la segunda parte, la entada de Eliasson aportó aportó algo de frescura que detuvo Chovan con una serie de buenas intervenciones pero que nunca pareció que los suecos fuesen capaces de remontar su peor partido en mucho tiempo.


Al final, la participación sueca ha sido decepcionante. Las expectativas fueron mayor de lo que realmente se termino por hacer y pese a que el planteamiento de formar un bloque fue similar al de 2015, con laterales largos, dos extremos reconvertidos desde el mediocampo y una doble punta basada en un jugador que enganchase con un 9 más corpulento. Pero se vieron las diferencias de calidad entre ambas generaciones además de la fortuna, representada en los penaltis.

Pese a todo, esta Suecia tiene piezas interesantes que han mostrado habilidades suficientes como para dar el salto desde los países nórdicos, donde todavía permanece el 78% del equipo.




Kristoffer Olsson (AIK | 95)

El mediocentro de la academia del Arsenal ha sido el jugador sueco más destacado del torneo. Cuando la pelota pasaba frecuentemente por él, Suecia conseguía voltear los partidos a su favor y a la hora de llegar al área rival, ha mostrado una técnica diferencial para trazar pases que habilitasen a unos compañeros que, salvo frente a Eslovaquia, han estado mucho más desafortunados que él. Lanzador del balón parado, fue extraño que no tomase la responsabilidad desde los once metros frente a Inglaterra.


Pawel Cibicki (Malmö | 94)

Solo dejó pinceladas de lo que ha mostrado el último año y medio en Allsvenskan. Mostró una verticalidad y agresividad que llamó la atención en las dos primeras jornadas. Sus recepciones entre líneas fueron el otro recurso sueco en ataque, aunque no estuvo acertado de cara a puerta. Se puede decir que en Polonia no pudieron ver toda la magnitud de un jugador que había estado con ellos hasta la sub’20 y que no tardará en dar el salto a una liga mayor.

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