viernes, 31 de julio de 2015

Ulsteinvik. The place to be.

Con la reciente llegada de Sivert Heltne Nilsen a Bergen se ha producido un reecuentro que, más allá de las navidades, no se producía desde 2013. Lars Arne y su hijo Sivert volvían a coincidir en el mismo equipo después de protagonizar una de las historias más carismáticas de los últimos años en el fútbol noruego. La aventura del modesto Hødd en la Cupen de 2012 y posteriormente, en la Europa League del año siguiente.

Toda esta historia se inicia en Ulsteinvik, un pequeño pueblo de poco más de 6000 habitantes al oeste de Noruega que comparte región con Ålesund, Molde y Kristiansund (ciudad de nacimiento de Solskjaer). Allí, el Hødd ha estando vagando toda su vida a la sombra de los dos grandes de la región y apenas han sido seis temporadas las que han podido jugar en la máxima división del fútbol noruego, siendo un habitual de la actual OBOS-ligaen (2ª categoría).

En 2011, había tenido que ver como en Molde celebraban su primera Tippeligaen, mientras que Barrantes le daba su segunda Cupen al Aalesund. Pero el destino no fue tan cruel y con un equipo que consiguió reunir a varias jóvenes promesas, fue avanzando en la competición copera del año siguiente hasta presentarse en los cuartos de final, donde le esperaba el Haugesund de Alexander Søderlund -actual delantero del Rosenborg y la selección noruega-. En Rogaland vieron cómo un pequeño extremo llamado Pål André Helland forzó los penaltis con un doblete, para que el Hødd se colase en semifinales. Allí, esperaba el Brann.

En el partido ante los de Bergen, el Høddvoll albergó a 6261 espectadores, una cifra que comparada con la población del municipio deja clara la importancia de ese 27 de septiembre en Ulsteinvik. Todo un pueblo para empujar a un Hødd que tuvo que remontar el gol inicial de Korcsmár, el central húngaro que terminó pidiendo clemencia ante las contras de Sellin y Helland. Lo que les dió el billete para su primera visita a la capital para jugar una final.

En el Ullevaal se encontrarían con el Tromsø, después que estos eliminasen al Molde, que buscaba que Ole Martin Årst -uno de los máximos goleadores del fútbol noruego- se retirase del fútbol con un trofeo. Esa final, el partido más importante de la historia del Hødd en sus actuales 95 años de historia, tuvo un nombre y un apellido, Ørjan Nyland.

El actual portero de la selección noruega dió una de las mayores exhibiciones de reflejos (el Molde le firmaría tras la final) que hayan visto en el país, parándolo todo excepto un cabezazo de Saliou Ciss a falta de tres minutos, lo que anulaba el gol que previamente había conseguido Sellin y mandaba la final a una prórroga que desembocó en penaltis. Nyland adivinó la dirección de tres de los cuatro penaltis -solo le engaño el viejo Årst-, lo que unido a los cuatro aciertos de sus compañeros significo el primer y único título del Hødd.


Al año siguiente, en Europa League consiguieron vencer al Aktobe en casa con un solitario gol, pero en Kazajistán les fue imposible alargar más el sueño de una población que un día de noviembre se convirtió en el lugar soñado para estar de miles de aficionados del fútbol modesto y sus heroicidades.

 
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