domingo, 17 de mayo de 2015

La maña volvió a valer más que la fuerza

En Örebro, justo en el corazón de Suecia, no están acostumbrados a los títulos. Hubo una época -en los 90- que con Sven Dahlkvist o Arnor Gudjohnsen (padre de Eidur) estuvieron a punto de conseguirlos y lo que sí hicieron fue salir a competir con el resto del continente, pero eso es algo que queda muy lejos. Actualmente, son un equipo que se puede dar por satisfecho cuando termina el año sin tener que probar los apuros del descenso.

Por eso, una final copera tras "cargarse" a dos de los favoritos (Malmö y Elfsborg) era una gran noticia aunque se jugase en campo del rival, el todopoderoso Göteborg. Alexander Axén, técnico del Örebro, decidió apostar por la fuerza de Ayanda Nkili, defensa central, para blindar un centro del campo y salir por los costados con Yasin y Gustavsson, algo que fue consiguiendo en cuanto las continuas faltas a Ankersen hicieron desistir al danés de entrar por banda. Y con los locales volcando su juego por el medio, la figura del sudafricano fue haciendose tan grande que incluso se lanzó a por la portería rival, encontrándola con un inocente tiro que Rogne envenenó al intentar cortarlo.

Al descanso, la movilidad de Vibe había sido anulada mucho antes de que pudiese dañar y no parecía una locura que consiguiesen redoblar la ventaja en un contragolpe. Pero en el cuarto de hora que se pasó en los vestuarios entre tiempo y tiempo, los laterales del Göteborg tomaron conciencia de que debían ser los de toda la temporada y empezar a ser más ofensivos si no querían pasar una noche repleta de pesadillas. Así, primero Aleesami y luego Salomonsson empezaron a entrar en juego, descomponiendo el entramado rival que veía como jugadores blanquiazules se colaban entre sus líneas una y otra vez.

Y así fue imposible que Vibe (31 goles en 2014 y 9 en 2015) no cazase un balón dentro del área que empatase el partido, algo que le dolió tanto al Örebro que al ver como el danés remachaba el empate que ya había entrado en primera instancia, supo que la copa no se iba a mover del Gamla Ullevi.

No tardó en culminarse la remontada y ni los cambios a la desesperada les dieron alguna oportunidad de empatar, solo de ver como el Göteborg celebraba su séptima Svenska Cupen y como la historia les volvía a dejar en segundo plano para volver a ser ese equipo que a punto estuvo de dar la sorpresa y levantar un título, pero una vez más valió más la maña que la fuerza que propusieron los örebroares.


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