miércoles, 19 de noviembre de 2014

Lo que pudo ser y no fue

Los hombres de Mixu Paatelainen tenían uno de los partidos claves para saber si optaban a la repesca. Hungría les recibía tras haber conseguido empatar en la vecina Bucarest, además de jugar un amistoso contra una de las sensaciones del fútbol europeo, Eslovaquia. Para ello, no cambió mucho una convocatoria donde faltaba Alexander Ring por sanción y entraba por primera vez el hermano gemelo de Niklas Moisander, Henrik (portero del Lahti).

Hungría 1-0 Finlandia

Se juntaban los tres jugadores con mayor talento ofensivo - Pukki, Eremenko y Hämäläinen - en el ataque finlandés con el 1-4-3-3 que inició Finlandia el partido en Budapest. Halsti era el encargado de sustituir a Ring, es decir, ocupando una posición con más libertad para soltarse de lo que acostumbra a hacer en el Malmö. Esto sirvió para controlar el partido en los primeros minutos con Eremenko yéndose al medio a la par que dejaba espacio a las incorporaciones de Uronen, aunque desgraciadamente rara vez le llegaba el balón a un Pukki desaparecido en combate. 

En la segunda parte, el partido no cambió en exceso pero la candidez finlandesa en la definición dio paso a que Hungría consiguiese que el decorado cambiase cuando Hurme vio tarjeta amarilla. El cansancio y la limitación de la tarjeta empezó a pasar factura al lateral y Dzsudzsak encontró vía libre por ese carril, aunque Halsti intentaba apagar un fuego que el lateral del Odd parecía imposible de conseguir sofocar. Llegaba la recta final con el partido sin decidir y el gol llegó de la manera más insospechada. Un centro desde la banda que Uronen había dominado hasta ese momento fue rematado por Gera entre los dos centrales que vieron como se les escapaba un partido que deberían haber ganado, o como mínimo no haber perdido.

Y tras la dolorosa derrota, la visita a Zilina se afrontó con varios cambios. Halsti comenzaba como pareja de Moisander en el centro de la zaga y esta vez Kauko ocupaba uno de los flancos de Sparv. Una Eslovaquía en estado de gracia consiguió ponerse 2-0 en apenas 8 minutos lo que dejó a los finlandeses aturdidos, pero poco a poco consiguieron rehacerse y obtener el dominio del balón. No era un dominio peligroso, ya que Sparv iniciaba demasiado cerca de los centrales, tirando de su equipo hacia detrás. Consiguieron reducir antes del descanso y en la segunda parte, con Pukki dejándose caer a los costados estuvieron a punto de empatar pero una vez más Finlandia se tuvo que conformar con unas sensaciones que apuntan más que el premio que se recibió.

En la clasificación, la repesca parece escaparse y aunque los húngaros tienen que visitar Helsinki, todo el mundo espera que Grecia resucite para complicar todavía más un objetivo ya por si difícil.


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