viernes, 8 de agosto de 2014

El infierno demasiado cerca

Bergen, la segunda ciudad más grande del país, alberga a uno de los clubs históricos del futbol noruego. El SK Brann tiene poco que envidiar al resto de grandes en cuanto a masa social y apariciones en los medios de comunicación, aunque su palmarés y sus grandes decepciones acostumbren a colocarle varios escalones por debajo en cuanto a victorias. En los últimos años parecía que el dinero estaba en Trondheim, Molde y Oslo (con el Valerenga) pero este invierno en Bergen dieron un golpe encima de la mesa al firmar a Rikard Norling, el entrenador que acababa de ganar la Allsvenskan con el Malmö y que renunciaba así a jugar la Champions League.

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Pero allí acabaron las buenas e ilusionantes noticias para una de las aficiones más calientes de Noruega (no obstante, Brann en noruego significa fuego). El estreno en Sarpsborg se saldó con una goleada en contra y es que las victorias están llegando a cuentagotas, convirtiendo a un favorito para los puestos altos en un habitual de la zona de descenso. Además de que el caché de Norling está quedando a la altura del betún, ya que su amplio contrato para dos temporadas, impide cesarle.

Y es que el rendimiento de este gigante está siendo tan decepcionante por varios motivos, empezando por la pobre aportación de los fichajes llegados con la misión de dar un salto de calidad a una buena plantilla. Gente tan experimentada como Demidov (internacional noruego) ha rayado a un nivel tan vergonzante que le ha hecho desaparecer de las alineaciones, lo que sumado a la poca experiencia del resto de la plantilla y la mala suerte que les acompaña, predice un duro final de temporada en Bergen.

Tras innumerables probaturas, Norling ha apostado por la escasa experiencia existente para salir del atolladero. Con el fichaje invernal de Azar Karadas, que se fue hace diez años como delantero y vuelve como el mandamás de la muralla de cinco defensas del Sogndal, pretende cambiar la dirección de un equipo que el año pasado se pasó gran parte de la temporada sin encajar un gol en casa y actualmente es el tercer equipo más goleado. Aunque su problema principal está en la zona de creación, donde ha visto como se iban efectivos tan válidos como Sokolowski, que está funcionando perfectamente en el Stabaek, para abrir paso a Haugen y Badji, que les cuesta demasiado sacar el balón limpiamente, lo que les penaliza enormemente. Ya que en la zona de ataque, a priori, tienen poco que envidiar al resto de equipos. Porque con la llegada de Marcus Pedersen para hacer pareja con Jakob Orlov (siete goles), al que Norling se trajo del Gefle sueco, y que parece ser el único fichaje que funciona, se suman los ramalazos esporádicos de un Huseklepp cuesta abajo o la aparición de Lorentzsen, que pese a ser un buen proyecto de futuro, esta lejos de Bard Finne.

Quedan 12 jornadas y la salvación está a seis puntos, aunque lo realmente preocupante es la dinámica, con derrotas tan duras como la sufrida en Lillestrom, que han dejado al equipo en un solo punto de los últimos doce. Todo un reto para una afición acostumbrada a las desilusiones pero que no ve a su equipo en la segunda categoría desde 1986, algo que seguramente sería demasiado duro de volver a vivir. 

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