martes, 6 de mayo de 2014

Poder islandés en Stavanger

Corría el año 1985 cuando el Viking fichó a sus primeros futbolistas islandeses. Según dicen, fueron comprados sin haberlos visto jugar y fue algo que se notó. Petur Arnthorsson apenas jugó 13 partidos, mientras que Jon Erling Ragnarsson no llegaría a debutar. Así fue como empezó la bonita relación del equipo de Stavanger con Islandia, algo que ha dado un paso adelante esta temporada con cuantiosos beneficios para todos.

 

Esta temporada han sido tres los jugadores de esa nacionalidad que han llegado a Stavanger para hacer compañía al capitán, Indriði Sigurðsson, en el equipo desde 2009 y al joven extremo Jón Daði Böðvarsson, que aterrizaría hace un año para formar parte de la columna vertebral de uno de los equipos más sólidos de este comienzo de temporada. Y es que el Viking esta siguiendo la estela esperanzadora del año pasado para ser uno de los pocos que aguanta el ritmo de Molde y Strømsgodset. Los dark blues son un equipo sacrificado donde todos tienen su cometido y lo cumplen por el bien común.

Quizás, el fichaje más sorprendente esta siendo el de Sverrir Ingi Ingason (1993), un joven central de 190 centímetros que esta sembrando el pánico a balón parado, acumula dos goles en siete partidos. Defensivamente es bastante similar a su pareja de baile, Indriði Sigurðsson (1981), donde la habilidad con el balón no es su fuerte pero ambos son complicados de superar. Algo que ha propiciado que sean el equipo menos goleado con solo cuatro goles en contra.

En mediocampo, la llegada del mejor jugador de la pasada Úrvalsdeild, Björn Daníel Sverrisson (1990) ha supuesto el complemento perfecto con el mediocentro defensivo de turno, sea Landu Landu o Jørgensen. Sverrison se descuelga perfectamente para incorporarse al ataque además de mover al equipo y trabajar a la hora de la recuperación.

Y en ataque, Steinþór Freyr Þorsteinsson (1985), fichado del Sandnes Ulf, supone la obtención de un extremo para jugar por la izquierda a pierna cambiada y así, poder mostrar su disparo, además de un curioso saque de banda. Precisamente, este fichaje empujó a Jón Daði Böðvarsson (1992) a la punta del ataque. Böðvarsson se ha convertido en un punta sacrificado que abandona constantemente la posición, permitiendo las rupturas del resto de atacantes (fundamentalmente De Lanlay) y que gracias a su inesperado acierto de cara a puerta ha conseguido dejar en el banco a Veton Berisha.

Esta es la columna vertebral de la agradable sorpresa en Tippeligaen, unos islandeses que, formando una pequeña Reykjavik al sur de Noruega, estan demostrando que el fútbol de su país sigue creciendo.

(foto: aftenposten.no)
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