La recompensa

viernes, 14 de abril de 2017

Era 2011 cuando Östersunds descendía a Division 2, en las catacumbas del fútbol sueco. Nadie reparó en que fuese una caída especial, el equipo había estado desde su fundación en 1997 en Division 1 y pocos conocían al equipo de Jämtland. Pero fue ese año cuando surgió algo diferente, el aterrizaje de un inglés al banquillo (unido a una importante inversión de varias empresas locales) cambió por completo a un club que consiguió 3 ascensos hasta plantarse en 2016 en Allsvenskan. Fue entonces, tras un año maravilloso cuando llegó el momento de recolectar reconocimientos empezando por el de mejor entrenador del país que recogió Graham Potter hace unos escasos meses.


Pero las buenas noticias no pararon y tras vencer en el Bravida al Häcken, se plantó en su primera final de Cupen que disputaría en territorio local frente al Norrköping. Potter, que había vencido al Peking la semana pasada en el mismo escenario por 1-0, varió su 1-3-5-2 para iniciar con un clásico 1-4-4-2 reforzando unas bandas que tenían que se enfrentaban a dibladores puros como Bärkroth-Eliasson bien franqueados por sendos laterales. Mientras que Gustafsson solo se tuvo que preocupar de reemplazar al islandés Fjoluson en el centro de la defensa, algo de lo que se ocupó el joven Eric Smith (96).

El pitido inicial supuso un estado de excitación tal para los jugadores locales que presionaban hasta encerrar a un rival irreconocible en los primeros instantes, donde se abrió el marcador tras un corner donde Mensah entraría sin marca por el centro del área. La ventaja no calmaría las ansias locales, que doblarían la ventaja cuando Sema, que superó a Walhqvist durante toda la primera parte, mandó un centro que -otra vez se paseo por el área- hasta que Aiesh la mandó a la escuadra, doblando el castigo con apenas veinte minutos disputados en los que Norrköping no conseguía sentirse cómodo en ninguna fase del encuentro. Con el marcador tan favorable, los locales dieron un paso atrás esperando que el campeón sueco de 2015 moviese ficha. La pareja Ghoddos-Gero se cerraba por dentro para evitar que la defensa conectase con Sjölund al iniciar, ensuciando de tal modo la salida de balón que la portería local no se sintió amenazada durante el primer tiempo pese a los cambios de posición de los extremos para fortalecer la zona media.

En la segunda parte, la presión de Östersund a la salida de balón contraria fue desapareciendo a la par que el control visitante iba “in crescendo” hasta el punto que se probaría una de las zona más débiles de ÖFK, la defensa. Forzando Bärkroth un penalti frente a Pettersson que Walhqvist se encargaría de convertir en el 2-1 tras la parada inicial de Keita. Con todavía 30 minutos por jugarse y la maquinaria de Norrköping funcionando a pleno rendimiento parecía difícil que Andersson o Holmberg no acertarán con el empate, por lo que Potter optó por modificar el planteamiento.

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Con la entrada de otro central más cambió a un 1-5-3-2 que daba un integrante más a una defensa que se deshilachaba con el paso de los minutos, concediendo a Norrköping la posibilidad de volcarse para aprovechar la velocidad en ataque de los dos delanteros + Sema. Y lo cierto es que la jugada no le pudo salir mejor, los ataques rivales disminuyeron en número a la par que los delanteros volvían a tener un protagonismo mediante el hilo conductor del ataque de Östersund, un Ken Sema que mataría la final con su tercera asistencia, esta vez a Gero.

Al final, Ghoddos también redondearía su buen trabajo sin balón con un excelente zapatazo que terminó por enterrar a Norrköping (4-1) para darle a su equipo el primer título de su historia. Una recompensa al buen trabajo que llevan haciendo desde que en 2011 todo cambiase de la mano del mago de Vinterstaden y que este verano podrá pasearse por Europa.

La mezcla perfecta

lunes, 20 de marzo de 2017

La eliminatoria europea entre København y Ajax supuso el enfrentamiento de dos estilos opuestos. El consistente repliegue danés que en Europa le ha supuesto encajar únicamente un gol como local frente al clásico juego de posesión holandés que terminó llevándose la clasificación al mostrarse como más competitivo en la suma de ida y vuelta. Pero lejos de parecer un equipo con una propuesta rácana, Solbakken ha conseguido construir un equipo con pocas rendijas que en Superliga cambia su guión para mandar en el partido y sobre todo proporcionar de balones a las torres que pueblan su ataque. Ya que lejos de mezclar perfiles, los delanteros de los leones están cortados por el mismo patrón. Fuerza y altura con la que pelear cada balón.


Tanto Cornelius, Pavlovic, Santander como el joven noruego Kristoffersen bordean los 190 centímetros convirtiéndose así en receptores ideales de centros laterales. Y Sin saber si fue antes el huevo o la gallina, no hace falta ser adivino para llegar a la conclusión de que el buen funcionamiento ofensivo del equipo parte de quién asiste a dichas torres.

Peter Ankersen y Ludwig Augustinsson suman 26 asistencias entre ambos, lo que le ha valido al sueco para poder saltar a Bundesliga en próximo verano. Mientras que al danés le ha colocado en la rampa de lanzamiento hacia ligas mayores. Y es que en el Parken han conseguido la mezclar los ingredientes ideales para llegar al noveno mes de competición sin perder dentro de las fronteras danesas.

Augustinsson (94), que aterrizó desde Göteborg sustituyendo a otro buen lateral como Bengtsson, es el encargado de la mayor parte del balón parado del equipo. Su buen golpeo con la izquierda ha sido el principal argumento ofensivo, ya que no es un lateral que viva constantemente en terreno contrario. Sabiendo medir sus incorporaciones ha conseguido cerrar su costado para construir un ala difícil de abordar, especialmente cuando tiene a Toutouh como compañero.

Por su parte, Ankersen (90) ha conseguido recuperar esa energía con la que destacó en Esbjerg, alejando los fantasmas de sus decepciones en Trondheim y Salzburg. Potente e impetuoso a la hora de atacar, en ocasiones ha mostrado alguna carencia defensiva que seguramente estén ejerciendo de freno a la hora de sacarle de Copenhague. Pero con su fuerte golpeo y aprendiendo donde están sus límites puede encontrar acomodo en una liga top sin problemas.

El camino correcto

miércoles, 8 de marzo de 2017

IFK Mariehamn, SJK y Lahti –con la poco representativa LiigaCup- completaron el cuadro de honor del fútbol finlandés en el año 2016, dejando fuera de la foto al gigante del país que terminó la temporada poco menos que hecho jirones. La mala planificación de la plantilla y las lesiones desembocaron en una temporada en donde pese a sumar dos subcampeonatos, el equipo se derrumbó como un castillo de naipes.


Por suerte para el klubi, en las oficinas del Sonera se ha aprendido la lección y las cosas parecen muy diferentes un año después, donde el equipo está arrasando en el nuevo formato de la Soumen Cup y tiene unas magnificas perspectivas para recuperar el trono en 2017. Pero más allá de los resultados son varios los factores los que invitan a que sea un buen año en la capital.

  • Factor Morelos
De los principales nombres de la Veikkausliiga 2016, la mayor parte han hecho las maletas con destino al resto de Europa. Toda la parte alta ha sufrido las bajas de sus puntales a excepción de HJK
que hizo efectiva la opción de compra del colombiano Morelos. Con 30 goles en su primera
temporada demostró una capacidad para marcar diferencias tanto fuera como -sobre todo- dentro del área, siendo el único pilar que no se lesionó.

  • Fichajes con experiencia
Uno de los problemas del año pasado fue la elección de los centrales titulares. La pareja Tatomirovic-Rexhepi cometió demasiados fallos, especialmente el finés-kosovar, finalizando la temporada sin mostrar síntomas de adaptación. Esta temporada, el fichaje de Obilor rellena el hueco que Baah dejó hace un año. Un central eminentemente físico que ha sobresalido anteriormente en Rovaniemi y en Turku. Junto a él, Hannu Patronen ha vuelto a Finlandia tras su paso por los países vecinos donde destacó en el Sogndal noruego como un central, algo lento pero contundente con un poderoso saque de banda.

  •  Profundidad de plantilla
En 2016, HJK basó su suerte al rendimiento de tres pilares, uno por línea, que terminaron la temporada con sensaciones totalmente casi opuestas entre sí. Las lesiones golpearon a Taiwo y Atom de tal forma que descargaron toda la responsabilidad en un Morelos que terminó siendo la única pieza en la que Lehkosuo pudo apoyarse.

Con las llegadas de Yaghoubi, Pelvas, Pirinen o Savage, HJK posee una plantilla muchísimo más completa. Mosa incrementará la velocidad de la circulación en un equipo que acostumbra a tener que lidiar con planteamientos defensivos del rival, además de ganar un buen pateador a balón parado. Todos conocen la competición porque todos han sobresalido en años pasados lo que hará que las bajas de gente importante sea menos acusada. Y la excepción a este regla -Mensah- ha comenzado mostrando un desparpajo propio de alguien que no quiere desaprovechar su primera experiencia en Europa.

  • Jóvenes con más experiencia
Por último, la catástrofe del año pasado supuso un año de aprendizaje en la élite para varios chicos de la academia que se han instalado en el primer equipo. El máximo exponente de esto es Sebastian Dahlström (96), un mediocentro box-to-box que en 2016 se atrevió a resolver algún partido o la portería donde tanto el alemán Dähne como Uusitalo (97) estarán capacitados para mejorar su rendimiento tras tener que competir en un equipo mucho más débil defensivamente como la de la temporada anterior.


Todo parece que funcionará bien en Helsinki en 2017 tras una temporada que colmó el vaso y desembocó en un giro en la forma de trabajar que ha iniciado su andadura con pleno de victorias, 18 goles a favor y tan solo dos derrota en cinco partidos. Sin duda, una forma que parece haber vuelto por el camino correcto.

La juventud que reflotó Brøndbyvester

martes, 31 de enero de 2017


El panorama en Brøndby hace 4 años era muy distinto al actual. Acuciado por las deudas se jugó en Horsens, en un partido a vida o muerte, su permanencia en Superliga, algo que tras 93 minutos de sufrimiento certificó un pequeño sudafricano llamado Lebogang Phiri. Ese verano, con la permanencia asegurada, la inversión volvió y con ella los resultados, aunque siempre lejos de los títulos. Pero no solo el dinero entrante consiguió reflotar al histórico danés, los chicos salidos de la academia como Phiri o Durmisi empezaron a poblar los onces de Thomas Frank contribuyendo a la mejora.


Desde la banda diestra, un chico de apenas 18 años conseguía asentarse en el once a la par que se repatriaba a un mediocentro desde Hamburgo que se encargaría de ir formándose junto a Thomas Kahlenberg. La juventud revivía a un Brøndby que conseguía volver a Europa a pesar de su irregularidad.

Andrew Hjulsager (1995) fue variando su posición entre los extremos -aunque casi siempre iniciaba en el derecho-y la mediapunta a la par que Christian Nørgaard (1994) se endurecía comenzando a actuar como principal mediocentro. Ambos crecían y marcaban diferencias en un equipo que el pasado verano dio un giro radical con la llegada del alemán Alexander Zorniger al banquillo. La mentalidad puramente ofensiva del ex-Stuttgart revolucionó a una plantilla que por primera vez en muchos años se sintió capaz de competirle al København.

Ese torrente de fútbol que promedió casi 4 goles por partidos en los primeros meses tenía su base en Nørgaard. Que desde la base del rombo permitía una salida rápida y limpia de balón a la vez que realizaba las coberturas en toda la parcela central, mostrando su endurecimiento defensivo. Y además, tenía su continuidad en un Hjulsager que ejercía -junto a Mukhtar- desde una posición más centrada a la habitual, de acelerador sumando un número de goles importante mientras llegaba desde la segunda línea. Lo que unido a su capacidad para jugar por dentro, tanto combinando como desbordando completaban un jugador que marcaba las diferencias.

Dos valores técnicamente destacados en Dinamarca que eran y son fijos en la sub’21 que disputará el Europeo en verano y que en Brøndby han intentado asegurarse para seguir creciendo. Algo que harán con Nørgaard –recién renovado hasta 2020- pero que Hjulsager hará por su cuenta fuera de una liga que a ambos se les empieza a quedar pequeña.

Trasvase de talento

miércoles, 25 de enero de 2017

El prematuro fichaje de Alexander Isak a Dortmund, tras solo un año como profesional, es la consecuencia lógica de la aparición de un gran talento en una liga de menor nivel como son las nórdicas. Como sucedió anteriormente con Martin Ødegaard o Emre Mor las grandes ligas fijan su atención en destinos que habitualmente quedan reservados a clubes de ligas intermedias que sirven, en el mejor de los casos, para dar el salto al primer nivel del fútbol europeo. Y ese traslado de talento vuelve a repetirse en cada mercado veraniego donde la liga belga, reforzada con el dinero de la Premier League, parece haberse fijado especialmente en Eliteserien y Allsvenskan.

Así, han sido un puñado de jóvenes los que han hecho sus maletas en busca de esas oportunidades en un segundo escalón:



Sander Berge (Vålerenga > RKC Genk)

Uno de los niños prodigio que han aparecido tras el salto de Ødegaard. El debut de Sander Berge (1998) con Asker se produjo con apenas 16 años, llamando la atención de la capital, donde se trasladó al año siguiente. No desaprovechó la primera oportunidad que le ofreció Rekdal para hacerse con un sitio en la sala de máquinas del Enga. Dotadísimo técnicamente tiene un gran manejo de balón y ha ejercido fundamentalmente como mediocentro defensivo junto a Grindheim, encargándose del iniciar el juego. No se ha dejado ver mucho cerca del área rival, aunque sus características indiquen que pueda ser el siguiente paso lógico en su evolución. El salto a la Jupiler Pro League le ayudará a evitar un frenazo en su crecimiento como corre riego de sucederle a su ex-compañero de equipo Ghayas Zahid (1994). 


Tesfaldet Tekie (IFK Norrköping > KAA Gent)

Tekie (1997) ha sido el encargado de tapar la baja de Alexander Fransson (1994) en el mediocentro del Norrköping campeón. Sin la capacidad para incorporarse al ataque de su predecesor, ha mostrado un buen desplazamiento de balón pero todavía parece que tiene mucho camino por recorrer en un aspecto defensivo donde se apoyaba en Sjölund. Su salto a Bélgica parece un tanto precipitado en tanto en cuanto no ha conseguido marcar diferencias en Allsvenskan. 


Ethan Horvath (Molde > Brujas)

El portero norteamericano ha conseguido debutar con la absoluta pese a su irregularidad. Horvath (1995) brilló en la fase de grupos de la Europa League con el equipo de Solskjaer pero no aportó la seguridad defensiva en una competición local donde su titularidad siempre ha estado en entredicho. De gran envergadura presenta unos buenos números en la portería del Aker Stadion pero parece una apuesta arriesgada si en Brujas pretenden tener estabilidad a corto plazo.



Viktor Claesson (Elfsborg > Krasnodar)

Uno de los talentos suecos que extrañaba ver en Allsvenskan cuando sobresalía anualmente desde la mediapunta del equipo de Borås que incluso le había permitido ser internacional. Claesson (1992) ha demostrado ser un excelente llegador, lo que sumado a una buena capacidad de pase le han permitido alcanzar dobles figuras (11 goles y 12 asistencias) en 2015. Defensivamente es agresivo lo que le ha permitido jugar por todo el carril central, desde mediocentro junto a Rohdén (ahora en Crotone) hasta en la delantera. 


Mikael Soisalo (Ilves > Middlesbrough)

El extremo fue una de las apariciones de la última Veikkausliga. Soisalo (1998) ha mostrado desborde y llegada al área a una velocidad con la que ha marcado diferencias en Finlandia. En el equipo sub’23 del Boro podrá mostrar si su capacidad para jugar tanto por dentro como por fuera es suficiente para dar el salto a la Premier League.

En una situación similar al extremo finlandés se encuentra Agust Edvald Hlynsson (2000) que un año después de debutar con Breidablik, ha sido reclutado por la academia del Norwich City. Con un buen toque de balón se encuentra en disposición de crecer compitiendo en un fútbol con una mayor competitividad que a largo plazo seguramente le ayude a encontrar acomodo en el fútbol europeo sin necesidad de volver a su Islandia natal.

La hora de levar anclas

miércoles, 4 de enero de 2017

Existe un nuevo orden en el fútbol del norte de Europa. La ascensión islandesa ha coincidido con los cambios de ciclo sueco y danés. Y mientras uno empieza a ver la luz sin Zlatan, a los de Hereide les cuesta aplicar una personalidad definida a su juego a pesar de ver como le florecen piezas excepcionales. Son diferentes formas para encontrar el camino hacia un gran torneo internacional, algo que en Noruega no degustan desde el año 2000 en Bélgica y Países Bajos.


La tesitura noruega es diferente a todas las demás, con menos tradición futbolística y sobre todo menos medios que sus compañeros del sur y este de Escandinavia, rozaron la última Eurocopa (¿Quién no lo hizo?) con una generación que tres años antes había llamado la atención desde el maltrecho césped de Drammen. Noruega sub’21 disfrutó de la Eurocopa de la categoría tras eliminar a la Francia de Varane, Lacazette e incluso el propio Griezmann en el playoff y posteriormente se cargó a los ingleses dirigidos por Henderson, Rose o Zaha. Todo ello con un puñado de jugadores prometedores que intentaban seguir la corriente de buen trato de balón que reina en los últimos tiempos en el fútbol mundial.

Esa generación estuvo posteriormente a disposición de un Per-Mathias Høgmo que fue contando con ella progresivamente en la absoluta. Los saltos al extranjero de jugadores como Nyland, Strandberg, Johansen, Eikrem o Berget ilusionaron con un salto de calidad en el fútbol noruego que nunca llegó. Las piezas no eran las mismas, pero nada había cambiado en la anticuada manera de ver el fútbol que utilizaba anteriormente "Drillo" Olsen. El fútbol absolutamente físico, aquel que por otra parte sigue reinando en el fútbol local, no conseguía poner en problemas a los equipos superiores y por el contrario, minimizaba el evidente potencial noruego ante equipos conservadores. El mayor logro de ese continuismo fue la victoria ante Croacia en Oslo que posibilitó una repesca de la que Noruega saldría humillada por una idea de juego mucho más consistente, como Hungría mostraría en suelo francés. 

Y llegados a este punto, es donde merece la pena nombrar otro factor relevante. El debut de jóvenes talentos (algo resumido como la fiebre Ødegaard) añade a la ecuación un puñado de jugadores todavía más técnicos que pide a gritos un cambio. Ellos, por su parte, consiguieron rozar otra vez el Europeo U21 pese a ser prácticamente sub’19 en algunos casos. Pero esta vez se cruzan con una Serbia mucho más atenta que había sido –en su mayor parte- campeona del mundo sub’20 un año antes. 

Tras la marcha de Høgmo, el fútbol noruego se encuentra en la tesitura de elegir por donde quiere continuar su camino con el 25º seleccionador de su historia. El dilema está en repetir la decisión continuista tomada en 2013 -lo que seguramente le igualaría con una hundida Finlandia- o dar un paso adelante que le coloque más cerca del resto de sus vecinos. Materia prima parece existir aunque para su desarrollo siga sin siendo absolutamente fundamental su salto a otras ligas europeas.


La Noruega del futuro:

El mago de Vinterstaden*

viernes, 30 de diciembre de 2016

Suecia, a diferencia de Noruega, acumula todo su potencial futbolístico en el sur. El paralelo 63 norte, ese que en la vecina acumula títulos en Trondheim, era prácticamente un desconocido para el balompié sueco hasta hace unos pocos años, cuando comenzó a llamar la atención un proyecto sito en Östersund, la capital del condado de Jämtland. Allí llegó en 2011 Graham Potter, un ex-futbolísta inglés que se había sacado la carrera universitaria mientras daba sus últimos coletazos en Macclesfield y posteriormente convertido en entrenador sin que su formación académica se detuviese. Esa “rara avis” en el mundo del fútbol, que incluso formaba a sus jugadores en la música o la literatura, era el encargado de llevar los mandos de un ÖFK que acabab de descender a Division 2 (4ª categoría).


Con dos ascensos en dos años, un proyecto que había crecido apoyado en la Nike Academy se destapó como uno de los más interesantes del país en Superettan. Esa mente tan abierta propició un acuerdo con el gobierno libio para que cerca de doscientos chicos del país africano pudiesen aprender anualmente en la escuela del club, siendo unas de los muchas nacionalidades de un club multicultural. Las novedades introducidas tanto en cuestiones de preparación física, como técnica o táctica siguieron desarrollando un club que al tercer intento, consiguió ascender a Allsvenskan.

El estreno del Östersund fue complicado, pese a las buenas sensaciones les costó sumar de tres en tres, pagando un peaje por su innovadora proposición. Pero los halagos fueron llegando conforme los resultados viraron, a pesar de merecerlos mucho antes, hasta el despegue definitivo de un equipo que no ha sufrido para asegurar la categoría. La capacidad para adpatarse a los cambios de la plantilla ha conseguido que varios jugadores hayan llamado la atención, empezando por el multifuncional Alex Dyer -que jugará en Elfsborg en 2017- hasta el goleador del equipo, Saaman Ghoddoos que cerró la temporada con 10 goles y 7 asistencias variando su posición entre el extremo y la punta.

Potter se distingue por su versatilidad táctica en un fútbol donde todavía persiste demasiado arraigado el 4-4-2 que otro inglés -Hodgson- implantó casi 30 años atrás. Su Östersund ha danzado en su primer año en la máxima categoría entre el 3-5-2, 3-4-3 y el 4-4-1-1 con una mentalidad impropia de un recién ascendido. La posesión era la herramienta desde la que conseguir los objetivos y por ello, era un equipo valiente que no se ha dejado amedrentar por los grandes, aunque ello le haya costado encajar algunas goleadas.

Ese soplo de aire fresco que Potter ha representado para el fútbol sueco le ha valido el premio al mejor entrenador por delante de Norling (AIK) y Kuhn (Malmö), pero sobre todo para que en Suecia se mire al norte. Algo que tiene pinta de seguir así con la renovación del entrenador de Solihull hasta 2019. Solo falta ver de qué es capaz sin contar con el factor sorpresa que tan grande ha sido en el año que se termina.


* Vinterstaden es cómo se conoce a la ciudad de Östersund. Significa la ciudad del invierno.